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Los vericuetos de los Precios de Transferencia en la economía global

Google Inc. es un caso muy curioso en temas de precios de transferencia, este gigante global redujo sus impuestos por $ 3,1 mil millones del 2007 a 2010, utilizando una técnica que consistía en trasladar la mayor parte de sus ganancias en el extranjero a través de Irlanda y los Países Bajos a las Bermudas.
Carlos Vargas Alencastre
CEO de TPC Group

Google Inc. es un caso muy curioso en temas de precios de transferencia, este gigante global redujo sus impuestos por $ 3,1 mil millones del 2007 a 2010, utilizando una técnica que consistía en trasladar la mayor parte de sus ganancias en el extranjero a través de Irlanda y los Países Bajos a las Bermudas.

La estrategia de Google ayudó a reducir su tasa de impuestos en el extranjero a un 2,4 por ciento, el más bajo de las cinco principales empresas de tecnología de EE.UU. por capitalización bursátil. Asimismo, entre 2015 y 2018, trasladó 34.000 millones de euros de beneficios al paraíso fiscal de las Bermudas, ya que la tasa impositiva en este país es del 0%.

La filial de Dublín, que emplea a casi 2.000 personas y vende publicidad en toda Europa, Oriente Medio y África, ha más que triplicado su plantilla desde el año 2006 y se le atribuye casi el 90 por ciento de las ventas al exterior de Google, que ascendieron a US$ 12,5 mil millones en 2008.

En los EE.UU., la tasa impositiva sobre la renta corporativa es del 35 por ciento, en el Reino Unido, el segundo mayor mercado de Google en los ingresos, es del 28 por ciento. Google, el propietario del motor de búsqueda del mundo más popular, utiliza una estrategia que ha ganado aceptación entre las empresas como Facebook Inc. y Microsoft Corp. La estrategia utiliza varias ventajas, entre ellas: bajo impuesto a la renta de Irlanda (10% en aquel momento, hoy es 12,5%) y las ventajas de retenciones reducidas de la Comunidad Europea. Las ganancias terminan en un paraíso fiscal que no recauda ningún impuesto de sociedades. Las oficinas en Bermudas están domiciliadas en las oficinas de la firma de abogados Conyers, Dill & Pearman en Clarendon House ubicado en Church Street en Hamilton, Bermudas.

Según información proporcionada por IRS, la tasa de impuesto global efectiva de Google en 2016 fue del 19,3%, lo que logró en parte a través de pasar la mayor de su utilidad internacional a la entidad con sede en las Bermudas. Aplicando esta tasa de impuesto, Google habría ahorrado 3.700 millones de dólares a través de esa transferencia.

En años anteriores (2011), según la publicación del diario “El Economista” de fecha 10 de diciembre del 2012, Google evitó pagar cerca de US$2 mil millones en impuestos por ingresos a nivel global, al trasladar más de US$9 mil millones en ganancias a una empresa en islas Bermudas, casi el doble del total de hace tres años. El monto trasladado a Bermuda es equivalente al 80% del total de ganancias de Google antes de impuestos de ese año.

«Google, la tercera compañía más grande de tecnología de EE.UU. por capitalización bursátil, no ha sido acusado de violar las leyes de impuestos.»

«Las prácticas de Google son muy similares a los de un sin número de otras compañías globales que operan en una amplia gama de industrias».

Irlanda pasó de ser uno de los primeros Estados en pedir el rescate durante la Gran Recesión, a registrar una tasa de crecimiento espectacular pocos años después, de más del 25%. Los analistas coincidieron entonces en que el dato estaba inflado, y que buena parte de la distorsión se debía a la ingente llegada de inversión extranjera atraída por las generosas ventajas fiscales que el país ofrecía a las multinacionales.

La isla ya había abrazado décadas antes políticas fiscales laxas que la convirtieron en uno de los destinos favoritos de grandes corporaciones. En los ochenta impulsó la creación de una zona económica especial en Dublín, a lo que siguió la puesta en marcha de esquemas para rebajar la factura fiscal de las multinacionales y la reducción del tipo legal de sociedades al 12,5% ―que continúa siendo uno de los más bajos del entorno, donde la media es del 22%―. Sumado a ello, la legislación irlandesa permitía a través de políticas internas de precios de transferencia una mayor salida de capital gravable hacia paraísos fiscales como las Bermudas.

Estas medidas propiciaron un boom económico sin precedentes, al punto que el país se ganó en los noventa el apodo de tigre celta, en una analogía con la expansión vivida a finales del siglo XX por los llamados tigres asiáticos, como Corea del Sur y Singapur. El punto de partida de esta estrategia fue la transferencia de derechos, derechos de la propiedad intelectual a una empresa de Irlanda por un precio razonable. Google transfirió su tecnología de búsqueda y publicidad para Europa, Oriente Medio y África de Google Holdings, Irlanda. El acuerdo fue aprobado por el IRS en virtud de un acuerdo de precios anticipados (APA), por lo tanto, la barrera de precios de transferencia inicial fue superada por la búsqueda de la aprobación del IRS.

El sistema empleado consiste en crear dos empresas, una con sede en islas europeas como Irlanda y otra en un paraíso fiscal como el de Bermudas, de manera que los beneficios obtenidos en concepto de propiedad intelectual que deberían computarse en otros países como EEUU se trasladan a la subsidiara de Irlanda, primero y posteriormente de allí, se redirigen a paraísos como Bermudas como el caso de Google.

La técnica requirió de dos empresas de Irlanda: Google Holdings- Irlanda, con la gestión administrativa en las Bermudas (residente fiscalmente ahí) es la dueña de las licencias de los derechos de propiedad intelectual de Google. Google Ireland Limited vende en todo el mundo la publicidad y recoge los ingresos por publicidad, retiene un pequeño porcentaje de los ingresos por publicidad y luego paga el saldo en concepto de regalías a Google Holdings en Holanda. Los derechos de autor están protegidos de los impuestos, porque las Bermudas no aplica impuesto de sociedades.

La matriz irlandesa de Google no se encuentra bajo Alphabet Inc, sino de dos sociedades ubicadas en las Islas Bermudas, el 99% pertenece a Google Bermudas Limited, mientras que el 1% pertenece a Google Bermudas Unlimited Company. Se reportó que Google canalizó 19.900 millones de euros a Bermudas en 2017, hasta 4.000 millones de euros más que en 2016.

En 2019, de acuerdo a información proporcionada por Icex, Google llevó a cabo un desplazamiento de beneficios por 75 400 millones de dólares de Irlanda a Bermudas. El denominado “double irish” es un elemento de planificación fiscal que aprovecha la situación de falta de armonización entre la normativa fiscal de EEUU e Irlanda. Irlanda considera a Google una empresa multinacional residente fiscal en Bermudas (Google Bermuda Limited) y EEUU considera que Google Irlanda Unlimited tiene su residencia en Irlanda, con su domicilio fiscal registrado.

No obstante, en 2020, Google dejó de usar el sistema del “doble irlandés”, por el cual elude impuestos a través de Irlanda y decidió establecer toda su propiedad intelectual en EEUU. Este cambio viene condicionado por la reforma de la legislación fiscal en Irlanda y EEUU. Durante diez años, el país americano había aprovechado la baja fiscalidad de Irlanda para concentrar la facturación de sus servicios en su filial de este país y desde ahí, desviar los beneficios a Bermudas, un paraíso fiscal donde no se paga Impuesto de Sociedades.

En Holanda Google, utiliza una estrategia conocida como “sociedad conducto”, esta táctica entra en juego antes de que se pague las regalías a Google Holdings. Las empresas irlandesas no están obligadas a retener los impuestos sobre las regalías pagadas a empresas de otros países de la Comunidad Europea. Para evitar la retención fiscal del 20%, Google Ireland Limited paga las regalías a una filial holandesa, que a su vez paga prácticamente todos los derechos de autor a Google Holdings, Irlanda. Es decir, un ciclo de movimientos para que los ingresos generados en un país son gestionados desde otros dos y tributados en un tercero, este último con un tipo impositivo más bajo.

Se estima que el sistema holandés le cuesta al resto del mundo un mínimo de 22.000 millones de euros anuales en ingresos fiscales evadidos con el “sándwich holandés”, por el cual los flujos de dinero fluyen a través de empresas buzón, sin oficinas físicas ni empleados ni actividad real, creadas por empresas multinacionales como Google en Países Bajos. Las empresas deciden trasladas sus ganancias a Holanda, donde se gravan con impuestos menores y una vez legalizadas, las ganancias se trasladan al paraíso fiscal elegido como las islas Bermudas.

En 2016, Google movió 19.200 millones de dólares a una sociedad instrumental en las islas Bermudas, según información de la Cámara de Comercio holandesa, este monto superó en 7% al registrado el año anterior. Una mayor cifra se calculó en el año 2018, alrededor de 24.500 millones de euros desde Holanda a las islas, con lo que superaba los 19.900 millones de 2017.

A partir de 2021, Holanda recaudó un impuesto de retención sobre intereses y regalías a países con bajos impuestos, es decir, si las ganancias corporativas en propiedad intelectual pasan por Países Bajos hacia un paraíso fiscal reconocido como las islas Bermudas, entonces se deberá pagar un impuesto en el país de Holanda. Esto ahorra cerca del 10% de evasión fiscal internacional que se hace a través de dicho país.

Ahora bien, Holanda no actúa sola en esta laguna fiscal. Existe el llamado “double sándwich holandés-irlandés”, el cual consiste en que una empresa multinacional como Google establece su sede en Irlanda y luego crea una filial en un paraíso fiscal como islas Bermudas, transfiriéndole los derechos intelectuales. Como la empresa tendría que pagar a la Hacienda irlandesa un impuesto sobre las regalías que envía al paraíso fiscal, establece una filial intermedia en Países Bajos, que no impone este impuesto.

Este caso nunca fue a Corte debido a que varios elementos determinaron que no pudiera ser considerada Elusión Fiscal: el acuerdo con el IRS para ceder la licencia fue el punto de partida. El cambio de ubicación a Bermudas, las ventajas tributarias de Holanda y por último, el diferimiento fiscal es la técnica más utilizada para los contribuyentes americanos. Google paga 35% de impuesto a la renta sobre su renta de fuente Americana; sin embargo solo 2,4% en su esquema del exterior; si la subsidiaria de Bermudas distribuye dividendos, éstos quedarían gravados al 35% en EE.UU.   

Las ganancias de la subsidiaria en Bermudas son incluidas en el consolidado de empresas e información pública debido a su cotización en la bolsa de Valores de Nueva York, esas ganancias se ven reflejadas entonces en el precio de la acción sin ser necesaria su distribución efectiva, eludiendo así el impuesto americano sobre dividendos del exterior.

Sin embargo, el contexto cambió, pues el impuesto de sociedades que gravaba el 35% de las ganancias en el país americano se redujo al 21% durante la Administración de Donald Trump, para aquellas empresas que devolvieran sus beneficios a los EEUU. Por otro lado, en 2021, los países que conforman el G-7 llegaron a un histórico acuerdo, por el cual se crea un impuesto de Sociedades global del 15% para las grandes empresas, porcentaje que podría aumentar hasta el 20% para aquellas empresas, cuyos beneficios superen un margen de ganancia mínimo de un 10% como el caso de Google.

El mismo año, 136 países acordaron un impuesto mínimo global del 15%, vigente desde el 2023, así como un sistema para que las multinacionales paguen en el lugar donde operan, aunque no tengan presencia física. El objetivo es impedir que las grandes multinacionales como Google deslocalicen su sede a otro país donde tengan un trato fiscal mucho más favorable, además de hacerles pagar en los países donde operan. La OCDE, quien estaba detrás de este importante cambio, estima que las economías recauden un extra de US$150.000 millones de impuestos al año.

Ambos pilares proporcionarán apoyo a los gobiernos que necesiten recaudar los ingresos necesarios para reparar su presupuesto y sus balances mientras invierten en servicios públicos esenciales, infraestructura y las medidas necesarias para ayudar a optimizar la solidez y la calidad de la gestión de proyectos en la recuperación de los estragos de COVID-19.

Entre estos países, se encuentra Irlanda, quien al aceptar el acuerdo de la OCDE para subir al 15% el impuesto de sociedades, puso fin a la política de baja fiscalidad con la que logró convertirse en uno de los principales centros tecnológicos de Europa.

Fuente: Internacional Tax Review 30/06/22

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