El nuevo foco del SII: la rentabilidad como eje de fiscalización en precios de transferencia

24 de junio de 2026

En los últimos días, el Servicio de Impuestos Internos (SII) ha comenzado a delinear con mayor claridad un cambio relevante en su estrategia de fiscalización en materia de Precios de Transferencia: el foco en la rentabilidad operacional de las empresas, particularmente a nivel de márgenes comparables por industria.

Este nuevo enfoque, , marca un giro hacia un modelo más cuantitativo, sistemático y orientado al riesgo, donde el análisis de los márgenes EBIT (resultado operacional sobre ventas) se posiciona como un indicador clave para evaluar el cumplimiento del principio de plena competencia.

Un modelo basado en riesgo y comparabilidad

La iniciativa del SII se inspira en experiencias internacionales, como la desarrollada por la Australian Taxation Office, que ha implementado sistemas de monitoreo de rentabilidad por industria para asignar recursos de fiscalización en función del riesgo tributario.

En el caso chileno, el foco inicial está puesto en sectores de distribución —como farmacéutico, automotriz, tecnología y distribuidores en general— con una clara intención de expandirse hacia industrias estratégicas como minería, banca y retail. Este alcance potencial anticipa un impacto transversal en el tejido empresarial del país.

El modelo propuesto clasifica a los contribuyentes en tres niveles de riesgo:

  • Zona verde: empresas con rentabilidades sobre la mediana del mercado.
  • Zona amarilla: rentabilidades cercanas o levemente inferiores a la mediana.
  • Zona roja: empresas con márgenes significativamente por debajo del promedio, consideradas de alto riesgo y potenciales candidatas a auditoría.

Este esquema no solo permite al SII focalizar sus esfuerzos, sino también incentivar el autocumplimiento, entregando señales claras a los contribuyentes respecto de su posición relativa en el mercado.

Implicancias prácticas para las empresas

El énfasis en la rentabilidad obliga a las empresas a adoptar una mirada más integral sobre sus políticas de precios de transferencia. Ya no basta con contar con un estudio técnico; será necesario evaluar de manera continua la coherencia entre la rentabilidad observada y factores como:

  • Estrategia de negocio
  • Nivel de riesgo asumido
  • Estructura funcional
  • Entorno competitivo
  • Políticas comerciales y contractuales

En este contexto, la correcta documentación y sustento económico de cualquier desviación respecto a la mediana de mercado será fundamental.

Adicionalmente, las recientes modificaciones introducidas por la Ley de Cumplimiento Tributario refuerzan este enfoque. La posibilidad de que el SII determine ajustes sobre una cifra única o la mediana del rango intercuartil, junto con la aplicación de un impuesto adicional del 40% sobre diferencias, eleva significativamente los niveles de exposición fiscal.

Un entorno de mayor fiscalización

Este cambio no ocurre en el vacío. Forma parte de un marco más amplio en el que la autoridad busca aumentar la recaudación —con una meta del 1,5% del PIB—, donde los precios de transferencia y la fiscalización a grupos empresariales juegan un rol central.

Nuevas facultades, como mayor acceso a información financiera, y un enfoque reforzado en normas antielusión, potencian la capacidad del SII para detectar inconsistencias y cuestionar estructuras que no reflejen condiciones de mercado.

¿Cómo prepararse?

Frente a este escenario, las empresas debieran considerar acciones concretas:

  • Revisar periódicamente sus márgenes operacionales comparados con benchmarks actualizados.
  • Fortalecer sus políticas y documentación de precios de transferencia.
  • Evaluar la pertinencia de mecanismos de certeza como los Acuerdos Anticipados de Precios (APA).
  • Anticipar y documentar adecuadamente cualquier desviación respecto del rango intercuartil.

Finalmente, es importante destacar que la clasificación en una zona de riesgo no determina, por sí sola, el cumplimiento o incumplimiento de las reglas de precios de transferencia. Sin embargo, sí constituye una señal temprana y potente que las empresas no pueden ignorar.

En definitiva, el nuevo foco del SII pone la rentabilidad en el centro del análisis y exige a las empresas pasar de un enfoque reactivo a uno proactivo, estratégico y sustentado, donde la consistencia económica de sus operaciones será más visible —y exigida— que nunca.

Juan Pizarro Bahamondes , Partner TPC Group Chile

 

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