El análisis funcional identifica qué funciones desempeña cada entidad, qué activos utiliza y qué riesgos asume. Sin embargo, uno de los aspectos más relevantes en Precios de Transferencia es explicar cómo ese perfil funcional se traduce en la selección del método y en el nivel de remuneración que resulta apropiado para la entidad analizada.
La conexión entre ambos elementos no debería quedar implícita. El análisis funcional constituye una base esencial para delimitar correctamente la operación y evaluar qué método e indicador financiero resultan más adecuados, considerando además las características de la transacción y la disponibilidad y fiabilidad de información comparable.
Por qué el FAR debe orientar la selección del método
El análisis de funciones, activos y riesgos debe ser un elemento central en la selección y justificación del método de precios de transferencia.
Cuando una entidad se caracteriza, por ejemplo, como distribuidor de riesgo limitado, esa caracterización debe ser coherente con el método y el indicador de rentabilidad utilizados. En muchos casos puede resultar adecuado aplicar un método basado en márgenes, como el Método del Margen Neto Transaccional (TNMM), pero esta elección no debe realizarse de manera automática.
La selección del método debe considerar las circunstancias específicas de la operación, el perfil funcional de las partes, la disponibilidad de información comparable y el grado de fiabilidad con el que cada método puede aplicarse.
Por ello, el análisis funcional no debería redactarse para justificar una metodología previamente seleccionada, sino servir como parte del fundamento económico que permita explicar por qué determinado método es el más apropiado para la transacción analizada.
El perfil funcional debe ser coherente con la remuneración observada
La remuneración de una entidad debería guardar relación con las funciones que desarrolla, los activos que utiliza y los riesgos que efectivamente asume y controla.
Una entidad caracterizada como de riesgo limitado debería presentar resultados coherentes con ese perfil funcional. Sin embargo, ello no significa que deba obtener necesariamente una rentabilidad estable o positiva en todos los ejercicios.
Factores como condiciones adversas de mercado, costos extraordinarios, etapas iniciales de operación, ineficiencias u otras circunstancias económicas pueden generar pérdidas o mayor volatilidad sin que ello invalide automáticamente la caracterización funcional.
No obstante, cuando los resultados obtenidos de forma recurrente parecen inconsistentes con las funciones y riesgos atribuidos a la entidad, resulta necesario revisar si la caracterización sigue siendo adecuada y si la remuneración observada es consistente con las condiciones de plena competencia.
Documentar el “por qué”, no solo el “qué”
Un análisis funcional sólido no debería limitarse a enumerar funciones, activos y riesgos.
También debería explicar por qué esa combinación de elementos resulta relevante para la selección del método, la elección de la parte analizada, el indicador financiero utilizado y, finalmente, la remuneración evaluada.
De esta manera, el estudio establece una conexión explícita entre la realidad económica de la operación y el resultado del análisis de comparabilidad, evitando que el perfil funcional y la conclusión financiera aparezcan como elementos independientes.
El riesgo de mantener la misma conclusión año tras año
La caracterización funcional tampoco debería asumirse como permanente.
Si un análisis simplemente reproduce las conclusiones de ejercicios anteriores sin verificar si las funciones, activos y riesgos se mantienen sin cambios, existe el riesgo de que la documentación deje de reflejar la operación real.
Cambios en la estrategia comercial, en la utilización de activos, en la toma de decisiones, en la exposición a riesgos o en la estructura de la operación pueden afectar la delimitación de la transacción y, eventualmente, la selección del método o la remuneración apropiada.
Por ello, el análisis funcional debe revisarse periódicamente y mantenerse alineado con la conducta efectiva de las partes y con las condiciones económicas del período analizado.
En TPC Group desarrollamos análisis funcionales que conectan de forma explícita las funciones, activos y riesgos de cada entidad con la selección del método y la evaluación de su remuneración, procurando que la caracterización económica y el resultado financiero sean consistentes entre sí.
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