Antes de construir un benchmarking con empresas independientes del mercado —comparables externos— conviene evaluar si alguna de las partes de la operación vinculada realiza transacciones comparables con terceros independientes. Estas operaciones pueden constituir comparables internos cuando cumplen adecuadamente los criterios de comparabilidad.
La elección entre uno y otro enfoque no es indiferente: las Directrices de la OCDE reconocen que, en Precios de Transferencia, un comparable interno fiable puede ofrecer ventajas importantes frente a una búsqueda externa, aunque su utilización depende siempre de su grado efectivo de comparabilidad.
Por qué un comparable interno suele ser más confiable
Un comparable interno fiable puede ofrecer una ventaja importante porque involucra a una de las mismas partes de la operación vinculada y puede apoyarse en información contable y operativa más directamente accesible.
Esto puede reducir determinadas diferencias de comparabilidad y facilitar el análisis. Sin embargo, no significa que un comparable interno sea automáticamente superior a uno externo.
También deben revisarse factores como las características del producto o servicio, las funciones realizadas, los activos utilizados, los riesgos asumidos, los términos contractuales, las circunstancias económicas y las estrategias empresariales.
Los requisitos que un comparable interno debe cumplir para ser válido
No cualquier transacción con un tercero califica como comparable interno fiable.
La operación independiente debe ser suficientemente comparable con la operación vinculada considerando, entre otros aspectos, el volumen, las condiciones de pago, las características del producto o servicio, el nivel de la cadena de distribución y las demás circunstancias económicamente relevantes.
Una venta ocasional y de bajo volumen a un tercero, por ejemplo, no necesariamente resulta comparable con una relación comercial estable y de alto volumen con una parte relacionada, incluso si el producto es idéntico.
Si las diferencias identificadas tienen un efecto material sobre el precio o margen y no pueden corregirse mediante ajustes razonablemente precisos, el comparable interno puede dejar de ser fiable.
Cuándo los comparables externos resultan inevitables
Cuando no existen comparables internos suficientemente fiables, puede ser necesario recurrir a comparables externos obtenidos de bases de datos comerciales u otras fuentes de información.
En estos casos, el análisis debe identificar empresas u operaciones independientes que presenten un grado suficiente de comparabilidad con la operación analizada.
La utilización de comparables externos suele requerir un proceso más amplio de búsqueda, selección y revisión funcional, así como ajustes de comparabilidad cuando existan diferencias materiales que puedan corregirse razonablemente.
Sin embargo, un comparable externo no debe considerarse automáticamente inferior a uno interno. Dependiendo de las circunstancias, una fuente externa puede proporcionar información más fiable que una operación interna que presente diferencias significativas.
El error de descartar un buen comparable interno por preferir una base de datos
Recurrir directamente a una base de datos externa sin evaluar previamente la existencia de comparables internos puede llevar a omitir una fuente de información potencialmente más directa y fiable.
Cuando existe un comparable interno suficientemente fiable, la OCDE reconoce que la búsqueda de comparables externos puede resultar innecesaria.
Por ello, la decisión no debería responder a una preferencia automática por una fuente interna o externa, sino a una pregunta fundamental: ¿qué alternativa ofrece el mayor grado de comparabilidad y la información más fiable para analizar la operación vinculada?
En TPC Group evaluamos primero la disponibilidad y calidad de los comparables internos antes de construir un benchmarking externo, priorizando la fuente de comparación que ofrezca el mayor grado de similitud y fiabilidad para la operación analizada.
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