El método de partición de utilidades es una de las metodologías aceptadas por la OCDE para determinar precios de transferencia cuando existen transacciones entre partes vinculadas. Se utiliza principalmente cuando las operaciones están altamente integradas o cuando las empresas involucradas aportan intangibles valiosos que dificultan la aplicación de otros métodos tradicionales. Su objetivo es distribuir de manera equitativa los beneficios generados por la transacción, respetando el principio de plena competencia. Este método está regulado en las Directrices de la OCDE, específicamente en la sección C, Parte III, Capítulo II.
Aplicación del Método de Partición de Utilidades
La implementación de este método se basa en dos enfoques principales:
- Análisis de contribución: Este enfoque distribuye los beneficios totales de la transacción entre las empresas asociadas según el valor relativo de las contribuciones de cada una. Estas contribuciones se evalúan considerando funciones desempeñadas, activos utilizados y riesgos asumidos. Es fundamental respaldar esta asignación con datos externos de mercado que reflejen cómo empresas independientes dividirían sus beneficios en circunstancias similares.
- Análisis residual: En este caso, los beneficios se dividen en dos categorías. Primero, se asigna una remuneración básica a cada parte, aplicando métodos tradicionales de precios de transferencia o el método del margen neto transaccional, para las contribuciones que pueden compararse con transacciones independientes. Luego, cualquier beneficio residual, atribuible a contribuciones únicas o a una alta integración, se distribuye según el valor relativo de estas aportaciones específicas.
Determinación de los beneficios a dividir
Para una aplicación precisa del método, es crucial identificar los beneficios relevantes derivados de la transacción controlada. Generalmente, se consideran las utilidades operativas, aunque en ciertos casos, como cuando las partes comparten riesgos de mercado o producción, puede ser apropiado utilizar la utilidad bruta. Es esencial que, antes de combinar los beneficios, se adopte una base contable común y se expresen en una moneda uniforme.
Criterios para la división de beneficios
La división de los beneficios debe basarse en criterios económicamente válidos que reflejen las contribuciones relativas de las partes involucradas, alineándose con el principio de plena competencia, según lo establecido en la sección C5 de la Guía revisada sobre la aplicación del Método de división de utilidades transaccionales.
Los factores o criterios utilizados para esta división deben cumplir con las siguientes características:
- Independencia: Deben estar desvinculados de la política interna de precios de transferencia y fundamentarse en datos objetivos, no en cifras relacionadas con transacciones controladas.
- Verificabilidad: Es necesario que los criterios sean susceptibles de verificación mediante documentación adecuada.
- Soporte en Datos Comparables: La asignación debe estar respaldada por datos comparables externos, información interna o una combinación de ambos.
Selección de factores de división
La correcta asignación de beneficios bajo este método requiere la selección de criterios objetivos que reflejen las contribuciones relativas de cada entidad. La elección de estos factores depende del análisis funcional y del contexto de la transacción, siendo esencial que sean económicamente justificados y verificables.
Uno de los principales factores utilizados es el valor de los activos tangibles e intangibles empleados por cada parte. En industrias donde la propiedad intelectual y la tecnología juegan un papel determinante, el valor de estos activos se convierte en un elemento clave para determinar la distribución de utilidades. Además, se considera el capital empleado en la operación, ya que las empresas que realizan mayores inversiones suelen asumir más riesgos y, por ende, deberían recibir una mayor proporción de los beneficios.
Otro criterio común es el nivel de gastos operativos incurridos por cada entidad, en particular los costos relacionados con actividades estratégicas como investigación y desarrollo, marketing o distribución. En ciertos sectores, los costos de estas actividades pueden reflejar de manera precisa el nivel de contribución de cada empresa al éxito de la transacción.
No obstante, el uso de estos factores no está exento de desafíos. En ocasiones, la valoración de los intangibles puede ser compleja debido a la falta de referencias de mercado, lo que obliga a utilizar metodologías especializadas. Asimismo, es crucial que los datos utilizados para determinar la partición de beneficios provengan de fuentes confiables y sean coherentes con la realidad económica de las partes involucradas.
Desafíos en la aplicación del método
A pesar de sus ventajas, la aplicación del método de partición de utilidades presenta desafíos significativos:
- Complejidad en la obtención de información: Este método requiere acceso a datos detallados y, en muchas ocasiones, confidenciales de todas las partes involucradas en la transacción. Sin embargo, recopilar esta información puede ser complicado, especialmente cuando las empresas operan en múltiples jurisdicciones con normativas fiscales distintas.
- Dificultad en la medición de contribuciones: Cuantificar de manera precisa el valor relativo de las aportaciones de cada entidad es un reto significativo, en especial cuando se trata de activos intangibles como tecnología patentada, marcas comerciales o know-how especializado. La ausencia de referencias de mercado confiables puede llevar a estimaciones subjetivas, lo que aumenta la posibilidad de discrepancias entre las empresas y las administraciones tributarias.
- Necesidad de datos de mercado confiables: Para justificar la asignación de beneficios bajo este método, es fundamental contar con información de referencia sobre transacciones comparables entre partes independientes. Sin embargo, esta información no siempre está disponible o puede ser difícil de obtener. La falta de comparables adecuados puede llevar a un mayor escrutinio por parte de las autoridades fiscales, quienes pueden cuestionar la metodología utilizada y exigir ajustes en la distribución de utilidades.
Dada la complejidad de estos desafíos, las empresas que adopten el método de partición de utilidades deben asegurarse de contar con documentación detallada y estudios económicos bien fundamentados que respalden la razonabilidad de su enfoque. Además, la implementación de herramientas avanzadas de análisis de datos y el apoyo de consultores especializados pueden ser claves para mitigar riesgos y garantizar el cumplimiento de las normativas de precios de transferencia en cada jurisdicción donde operan.
Conclusión
El método de partición de utilidades es una herramienta valiosa en el ámbito de los precios de transferencia, especialmente en transacciones donde las partes están estrechamente integradas o aportan elementos únicos y valiosos. Su correcta aplicación garantiza una distribución justa de los beneficios, alineada con el principio de plena competencia, y contribuye a minimizar riesgos fiscales y posibles disputas entre jurisdicciones tributarias.
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